Nudo perenne

Nudo celta significado

Los símbolos celtas eran utilizados generalmente como herramientas de protección para derrotar enemigos, dar coraje a los valientes guerreros, para marcar el camino a seguir o, incluso, conseguir el amor de aquel o aquella a quien se desea. Los nudos celtas son un estilo de decoración característico del pueblo Celta cuya característica más célebre es que no tienen origen ni final, sino que son un conjunto de líneas que se entrelazan formando un entramado hipnótico sin fin. Esta particularidad de que sean símbolos infinitos sin principio ni final es una constante del arte celta que se veía tanto en las espirales que dibujaban para consagrar lugares como en sus nudos celtas, como el famoso lazo de la triqueta celta o el nudo cuaternario, del que hablaremos aquí.

Los hay de todo tipo, pasando desde el más simple hasta el más complejo en composición y forma, y se podría decir que este intrincado diseño es uno de los emblemas más significativos de la cultura celta. Por ello y por los significados que, tras una serie de investigaciones, se han descubierto y dado, el nudo celta se ha consagrado más comúnmente como el nudo Perenne. Estos nudos son también muy conocidos por haber sido adoptados y usados en la ornamentación de monumentos cristianos y manuscritos como los del siglo VIII en los Evangelios de Lichfield, el Libro de Kells o el Evangelio de Lindisfarne.

Libro de Kells nudos celtas
El famoso Libro de Kells contiene motivos con nudos celtas como decoración.

Significado del nudo perenne

El nudo perenne es a su vez más bien una generalización de una serie de lazos celtas con formas diferentes pero que, al mismo tiempo, siempre guardan una característica fundamental en común: es infinito, es decir, no tiene inicio ni fin y no puede ser deshecho. Por ello, para los celtas representaba la eternidad en el más amplio sentido de la palabra.

Encontrar el origen de los símbolos celtas es una ardua tarea debido a que se trataba de un conjunto enorme de pueblos guerreros repartidos por un amplio recorrido de toda Europa que creían en múltiples deidades (y gran parte de las veces con varios nombres para un mismo dios), en la magia y en la naturaleza, tratándola como una fuerza de magnitudes inimaginables e incontrolable que gobernaba el mundo. Además, a pesar de ser un pueblo con inquietudes intelectuales y dotados de una inteligencia que les permitió forjar las primeras armas con hierro, transmitían sus conocimientos únicamente de forma oral y lo único que se puede descubrir acerca de sus símbolos es interpretando las huellas que fueron dejando, sus costumbres y comparándolo todo con las escrituras romanas y griegas (quienes a menudo se burlaban de sus tradiciones y los consideraban unos bárbaros) para llegar a conclusiones lo más acertadas posibles y tratar de darles sentido.

símbolo del amor eterno
Los nudos celtas, al ser infinitos, simbolizan la unión eterna.

Debido a la imposibilidad de deshacer el nudo celta, uno de los significados con el que más se le ha asociado representa la unión eterna y la lealtad; la unión de las almas de los enamorados más allá del espacio-tiempo, la imposibilidad de deshacer el lazo de amor. Por ello, los amantes en las bodas celtas se intercambiaban alianzas con dicho anagrama como señal de su inquebrantable amor, con la firme esperanza de que su relación perdurará por siempre, pues la tradición cuenta que el nudo perenne custodia el amor para evitar que sufra los desgastes del tiempo, por despiadado que sea.

Sin embargo, el lazo perenne no se limita a un significado meramente romántico, sino que también simboliza el ciclo interminable de la vida en toda su amplitud, los hilos invisibles que conectan todos y cada uno de los seres y fuerzas del mundo celta y la imposibilidad de actuar al margen de este; la forma en que el pasado, el presente y el futuro se entrelazan para formar todo parte de un mismo todo. Por ello, se le atribuye también el don de la eternidad, la vida infinita a través de la reencarnación.

El nudo perenne como amuleto

nudo perenne celta
El nudo perenne es el símbolo del amor eterno y la lealtad, y era usado como amuleto protector.

Debido a la potente carga simbólica del nudo perenne, los celtas lo usaron como símbolo de eternidad en todo lo que para ellos era importante para lograr la perpetuidad de aquello que no quisieran perder de ninguna forma, bien sea el amor hacia tu pareja o hijos, el recuerdo de algún familiar o una salud próspera. Así pues, lo colocaban entre sus pertenencias, llegando a convertirlo en una reliquia familiar que se legaba de una generación a la siguiente, de forma que determinados nudos incluso terminaban por representar a una familia.

Si bien el nudo perenne puede tener infinidad de formas y patrones, no todas tienen el mismo significado si se quiere utilizar como amuleto:

  • Cuando tienen componentes o partes definidas, simbolizan los cuatro elementos de la naturaleza (fuego, aire, tierra y agua), que juntos forman una armadura protectora contra las energías negativas y la maldad. Al mismo tiempo, atraerá todas las energías positivas y la buena suerte a aquel que lo porte.
  • Cuando es dibujado de forma triangular simboliza el eterno ciclo de la vida, el eterno retorno, pudiendo proporcionarte fuerza y energía para que goces de buena salud.

En las alianzas matrimoniales evitará el desgaste de la relación con el paso del tiempo, simbolizando la eternidad e incondicionalidad de su amor.

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Anillo de Claddagh

Anillo de claddagh símbolo amor

Origen del anillo de Claddagh

El origen preciso de este famoso anillo es desconocido y está envuelto en misterio, pues existen varias antiguas historias entorno a él, y por ello tan solo contaremos las más populares. Aunque no es un símbolo celta como tal, debido a la repercusión que ha tenido en la sociedad irlandesa ha terminado por adquirir su propia simbología. El anillo está compuesto por tres elementos, cada uno de los cuales simboliza lo más importante en una relación, tanto si es amorosa como si es de amistad, y está ligado a una famosa expresión: “Con mis manos te entrego mi corazón, coronado con mi amor”. Por ello no se habla de un significado puramente romántico, que es el que frecuentemente se le atribuye por las historias de amor populares que circulan sobre este anillo, sino que habla de un amor real, un amor basado en el cariño, el respeto, la lealtad y la confianza. De esta forma, encontramos en el símbolo un par de manos que representan la amistad, las cuales sostienen un corazón que representa el amor y este, asimismo, lleva una corona que simboliza la lealtad y la fidelidad.

Significado e historia del anillo de Claddagh

Según la más antigua de las leyendas, el anillo de Claddagh proviene de los tiempos de los Dioses Célticos, cuando Dagda (dios de la Luz y del Sol y frecuentemente conocido como “el dios bueno”), un ser de poder colosal, se enamoró de Anu (también llamada Danu, la diosa de la fertilidad, la abundancia y la prosperidad), cuyo símbolo es la Luna creciente y es progenitora de todos los Celtas. De esta unión nació Beathauile, que representa a toda la humanidad, es decir, la vida en sí misma. Conmemorando dicho amor se creó el anillo de Claddagh, en el cual la mano derecha representa la de Dagda, la izquierda la de Anu y el corazón la vida de Beathauile. Según otra interpretación de esta historia, aunque habitualmente Dagda era representado con las manos en alto a cada lado de la cabeza (lo cual guarda cierta similitud con el símbolo), en realidad era la corona la que lo representaba por ser el dios padre, el corazón el fruto de su amor, Beathauile, y las manos a la diosa Anu, considerada madre ancestral y universal.

Anillo de Claddagh dioses celtas
El anillo de Claddagh es fruto del amor de Dagda y Morrigan durante la noche del Samhain.

Otra de las historias hace referencia a la primera vez que aparece el anillo, en Claddagh (del irlandés An Cladach, que significa costa pedregosa), un pequeño pueblito pesquero con vistas a la bahía de Galway hace unos 400 años, durante el reinado de María II. La leyenda habla de un joven llamado Richard Joyce, natal del Galway, que estaba viajando hacia las Indias Occidentales en busca de riquezas que le permitiesen augurar un futuro próspero y, a la vuelta, casarse con su amada. Sin embargo, la nave en la que viajaba fue asaltada por piratas moriscos y todas las personas a bordo fueron tomadas como prisioneras y vendidas como esclavas.

El joven Joyce fue vendido a un orfebre, quien le enseñó todos los secretos de dicho arte y, con el tiempo, logró aprender el oficio. Tal fue su dominio en el oficio que, tras 14 años, cuando el Rey de Inglaterra Guillermo III consiguió la liberación de todos los prisioneros británicos, el orfebre que lo había comprado le ofreció la mitad de su fortuna y la mano de su hija a cambio de que este se quedase con él trabajando, pero Richard renunció a ello. Su mente y su corazón todavía seguían en su antiguo hogar con su amada, así que partió a casa y, al llegar, le dio a su prometida un anillo de oro forjado por él mismo durante su cautiverio, el primer anillo de Claddagh.

Joyce, gracias a las dotes como joyero que había adquirido en esos 14 años lejos de casa, pudo abrir una joyería en Galway tras casarse, donde comenzó a producir los anillos de enamorados en oro, plata y bronce, anillos que hoy en día se encuentran conservados en el Museo Nacional de Irlanda de Dublín y que llevan inscritas su inicial RI en el dorso. La historia de amor tras este anillo, convertido en un símbolo de amor, fidelidad y lealtad, se hizo popular entre las familias irlandesas y paso a ser un regalo que las madres pasaban a los hijos en el día de su matrimonio.

El anillo de Claddagh en Irlanda

Con el tiempo el significado de estos se incrementó y llegó a representar el único legado de la familia y la Patria durante la Gran Hambruna que golpeó a Irlanda y que obligó a gran parte de su población a emigrar, haciendo que el anillo de Claddagh cruzase el océano y, en muchos casos, resultaba ser el único ahorro de la familia y se convertía en una reliquia que se transmitía de madre a hija mayor. Además, el anillo de Claddagh fue el único anillo irlandés regalado a la Reina Victoria por Enrique VII y en 1956 se creó una copia en mármol de conmemoración como regalo de bodas del Príncipe Raniero de Mónaco y la Princesa Grace.

En un país que ha estado fuertemente influenciado por el cristianismo no es de extrañar que su significado se haya extrapolado a dicha religión, vinculándolo con Dios, Jesús y el Espíritu Santo, la Santísima Trinidad. En esta ocasión, la mano izquierda representaría a Jesús, la derecha al Espíritu Santo y la corona a Dios.

Anillo de claddagh plata
El anillo de Claddagh tiene tras de sí una conmovedora historia de amor

La historia de un simple anillo que fue la prueba de amor de un joven enamorado logró penetrar en el corazón de las familias de todo un país como símbolo de amor, amistad, afecto y fidelidad, convirtiéndose y perdurando hasta nuestros días como un símbolo de la cultura irlandesa.

Aunque los primeros ejemplares de estos anillos celtas estaban hechos de oro, considerado el metal sagrado, y siempre tenían los mismos tres elementos, los anillos de hoy han evolucionado y se han adaptado a un estilo de vida más moderno, aunque conservando su especial significado. Es importante saber que es un símbolo que solo puede ser regalado, pues comprarlo para llevarlo tú es de muy malos augurios.

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Usos del anillo de Claddagh

El significado del anillo va más allá de los simbolismos asociados a este y, en función de cómo se lleva puesto, transmite una u otra cosa.

  • Si se lleva en la mano izquierda con la punta del corazón mirando hacia el cuerpo significa que su corazón ya es de otra persona y que está en una relación.
  • Si se lleva en la mano izquierda con la punta del corazón mirando hacia afuera significa que está comprometida.
  • Si se lleva en la mano derecha apuntando con la punta del corazón hacia el cuerpo significa que la mujer tiene el corazón ocupado.
  • Si se lleva en la mano derecha apuntando con la punta del corazón hacia afuera significa que ese corazón aun es libre y está abierto a un nuevo amor.

Aunque estos anillos se han regalado tradicionalmente a los seres queridos como una promesa de amor, también son regalados en muchas otras situaciones para dar algo con un significado especial, como el Día de la Madre o cumpleaños.