Kelpie Criatura celta

Kelpies

La mitología y cultura celta es increíblemente rica en simbologías e historias acerca de dioses y criaturas fantásticas, y las utilizaban con el fin de transmitir conocimientos prácticos para el día a día y aprender a qué se debía temer y qué no estaba bien visto (por los dioses). Por ello, crearon historias sobre espíritus buenos y malvados que habitaban en diferentes partes de la naturaleza. Entre estos espíritus de la naturaleza, se encontraban los Kelpies, los espíritus malignos de los lagos y los riachuelos.

¿Qué son y dónde viven los kelpies?

Los kelpies son unas criaturas de la mitología celta que tienen la forma de caballos acuáticos y se conocen por engañar a viajeros despistados para llevarlos a los lagos y después devorarlos. Su hábitat principal son los lagos (tanto dulces como salados), humedales o ríos de los densos bosques escoceses. Son considerados unos espíritus malignos o demonios del agua, y pueden adoptar diversas formas.

Lago con niebla
Los Kelpies vivían en los grandes humedales o lagos de Escocia.

Los kelpies en el folklore celta

Lo más habitual es que salga en busca de presas humanas adoptando la forma de un caballo, aunque también pueden adoptar una forma humana e incluso la de un hipocampo. Cuando adopta la forma antropomorfa aparece como un atractivo varón con los pelos repletos de algas que trata de convencer a los viajeros de que le ayuden para llevarlos cerca del riachuelo. El peligro de esta criatura celta subyace en que cualquier ser humano que camine por las orillas de un río o lago puede ser asaltado por un Kelpie que previamente ha adoptado la apariencia de un formidable caballo negro o de un majestuoso caballo blanco con las crines de juncos. Tal es su belleza que el viajero no puede resistirse a acercarse e intentar montarlo, y al descubrir su afable comportamiento y sus vistosas riendas termina por hacerlo.

Kelpies mitologia
Los Kelpies habitualmente adoptaban la forma de majestuosos caballos a los que ningún ser humano podía resistirse a tratar de montar.

Tras montarse en sus lomos, el viajero queda paralizado completamente y entonces el Kelpie comienza a galopar hacia el lago para sumergirse en lo más hondo de él junto al jinete. En este momento, comienza a transformarse y adopta su forma natural, la de un enorme caballo de brillantes ojos rojos, aletas y cola. En su boca comienzan a surgir afilados colmillos y en su cuello de descubren las agallas, mientras que su pelaje, que antes era de un tacto sedoso y brillante, se convierte en una maraña de grasientos nudos formados por plantas acuáticas.

El Kelpie continuará nadando sin parar a lo más profundo del lago, hasta lograr ahogar a su pobre víctima. Entonces, el kelpie, dependiendo de si es de agua dulce o salada, puede hacer dos cosas: en el caso de que sea de agua salada, si al llegar al fondo del agua el humano sigue vivo, lo dejará marchar. En cambio, si resulta ser de agua dulce, no parará hasta que haya muerto y después lo devorará.

Sin embargo, existe una manera de evitar este trágico destino y salir con vida. Para ello, es necesario cambiar las vistosas bridas del Kelpie por otras en las que se haya hecho la señal de la cruz. Si el aventurado logra intercambiarlas, automáticamente el Kelpie se transformará en un majestuoso caballo muy manso capaz de galopar a velocidades asombrosas y quedará a su servicio por completo. Otras versiones cuentan que también es posible domarlo si se consigue escapar de la parálisis tras estar montado y quitarle las riendas antes de que llegue a tocar el agua.

Similitudes con otras mitologías

El kelpie, a pesar de ser una criatura popular del folklore escocés, también muestra similitudes con otros seres procedentes de otras mitologías. Por ejemplo, también existen los llamados “each uisge”, cuya función es prácticamente similar solo que en esta ocasión en lugar de imponentes caballos se trata de inocentes ponies, y en Irlanda son un indicativo de mal augurio y se los conoce como Pooka. El “Water-horse” del folklore gales sería otra variación del mismo, solo que, tras ser montado por el incauto viajero, el caballo de agua volaría en las nubes, correría sobre el río y la montaña y, finalmente, se derretiría en el aire o la niebla, precipitando al jinete al vacío.

Dios en un kelpie
Poseidón a lomos del hipocampo

También guardan similitud con otras criaturas míticas como los nixes germanos, malvados seres que habitan en aguas estancadas de apariencia sugerente, tierna y lujuriosa que se asemejarían al prototipo de femme fatale, pues en realidad son criaturas desdichadas y peligrosas. Al mismo tiempo, también aparece un ser de características similares en la mitología griega, el hipocampo. En este caso se trata de un caballo marino que, a partir del pecho, su cuerpo adopta la forma de un monstruo marino o pez, y aparece en los poemas homéricos como símbolo del dios Poseidón, cuyo carro era tirado por veloces caballos marinos.

El verdadero monstruo del Lago Ness

Antes de que se popularizase la representación de Nessie como una especie de enorme reptil marino, lo habitual era imaginarse al monstruo del Lago Ness como un Kelpie debido a que en Escocia eran muy populares los cuentos infantiles que advertían a los niños de que no se acercaran a las orillas de los lagos ni arroyos cuando la noche llegase. Además, existía una leyenda que cuenta la historia sobre cómo San Columba encontró un monstruo “con cabeza de caballo” y lo ahuyentó a las profundidades del lago Ness.

El kelpie en la cultura y arte escocés

Los Kelpies han estado muy presentes en la cultura celta y por ello han sido representados numerosas veces en obras de arte y literatura. Por ejemplo, piedras pictas datadas en los siglos VI-IX muestran lo que se conoce como Bestia Picta, una de las primeras representaciones de un Kelpie. Otra muestra de ello más actual serían las dos enormes esculturas de acero construidas en Falkirk en el año 2013 tituladas “The Kelpies”, que muestran el busto de dos kelpies de 30 metros como si se encontrasen semisumergidos en el agua.

Escultura Los Kelpies
La imponente escultura “The Kelpies” se encuentra en Falkirk, Escocia.

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