Diosa de la fertilidad

Dana, la diosa de la vida celta

Dana o Danu es la diosa celta más antigua de su mitología. Es conocida como la diosa de la vida y la madre de los humanos y de los Tuatha Dé Danann (que precisamente viene del irlandés antiguo “de la tribu de Dana”), los mágicos seres que habitaron Irlanda antes de que llegaran los irlandeses actuales. Los Tuatha Dé Dannan eran considerados por la tradición pagana como poderosos dioses que vinieron del cielo, llegaron a Irlanda y lucharon con los Fir Bolg, los Fir Domnann y los Galioin y con sus correspondientes dioses, los Fomoré.

A lo largo de los años se la ha conocido por muchos nombres además de Dana, como Danu, Ana, Anna y Anu. Se trata de la diosa de la vida y madre de la tierra y, por ello, es conocida como la diosa de la fertilidad y la madre de toda la vida y su nombre es tan viejo como el viento.

¿Quién es la diosa celta Dana?

Dana es la diosa celta de la vida, la luz, el día, la tierra y de la creación; madre de todos los dioses, incluido Dagda, el dios más poderoso de los Tuatha Dé Danann (sus seguidores). Al ser su madre, ambos pertenecieron a las divinidades solares relacionadas con la vida, la luz y el día. Su compañero era el Bile irlandés, que se correspondería con el Dis Pater latino, el dios del que creen descender los galos, y de su unión nacieron la diosa Arianrod y los dioses Gwyndion, Amaethon, Goibniu y Lugh.

Diosa de la fertilidad
Dana es la diosa celta de la fertilidad y la vida

También se conoció por el nombre masculino galés Dón, que era adorado al mismo tiempo como dios y como diosa por los celtas, que pensaban en ella como una fuente divina de la que surge todo y todo lo abarca. Existen varios templos megalíticos en su honor repartidos por tierras paganas. Era la gran diosa celta madre de las aguas y las tierras vírgenes y sin cultivar. Así pues, encarnaría la diosa de la vida, de la fertilidad, la fecundidad y el bienestar en sí misma, así como los ciclos de vida, muerte y renacimiento. Además, es asociada con la luna y con las mareas. Se trata de una anciana primigenia señora de la naturaleza salvaje. Era mecenas de los vates y augures, y los druidas le pedían permiso para encomendar a las almas de los recién difuntos a través de las puertas de los “sidhs” para alcanzar su nueva vida en el Otro Mundo.

Existe una bonita historia de amor relacionada con Anu, la “nutridora de los dioses”, uno de los nombres asociados a esta diosa. En ella, se cuenta que Dagda, el dios celta más poderoso de todos, se enamoró perdidamente de esta bella deidad celta y de este amor nació Beathauile (que traducido vendría a significar “la humanidad”). Para hacer honor a dicho amor y al fruto de este, se fabricó un anillo de oro (el metal de los dioses), con el grabado de unas manos agarrando un corazón que, a su vez, estaba coronado. Estos tres elementos del anillo, conocido como “Anillo de Claddagh“, simbolizan a los tres elementos de dicho amor: la mano derecha sería la de Dagda, la mano izquierda la de Anu y el corazón a Beathauile.

¿Qué simboliza la diosa Dana para los celtas?

Era considerada por los celtas como la Madre Universal, patrona de los magos y los druidas. Simbolizaba los ríos, el agua, el viento, la prosperidad, la magia y la sabiduría. Era adorada en las festividades de Beltane o Litha, que coincidían con el solsticio de verano, y a pesar de que fue conocida por multitud de nombres, era venerada desde el Este de Europa hasta Irlanda.

Tenía un aspecto dual de sus facetas de Femenino y Masculino, que hacen alusión, respectivamente, a la generosidad de la abundancia de la tierra y a la energía cósmica de la sabiduría universal. Era una diosa triple capaz de tomar la forma de doncella, de madre o de anciana divina (que hacen alusión a la tierra, al aire y al agua, respectivamente) según la situación que se presentase, y ayudaba a recordar y respetar la diversidad de formas de vida y etapas de esta.

Diosa de la vida
Danu es una diosa triple, por lo que podía adoptar tres aspectos diferentes

Sus seguidores, los Tuatha Dé Danann, encontraron las guaridas de las hadas y de los duendes de Irlanda, donde Dana actuó como embajadora y mediadora entre los Reinos Elementales, dialogando con ambos.

Algunos de los símbolos de Dana son las piedras sagradas, los caballos (en especial las yeguas), las gaviotas, los peces, el ámbar, el oro, los ríos, el mar, el agua que fluye, el aire, el viento, la tierra, la luna, las llaves y las coronas.

La Madre de la inspiración creativa y la guía de los soñadores

Era la primera diosa creadora de la existencia, iluminando todas las cosas y siendo la gran madre de Irlanda. Así mismo, debido a su relación como diosa de la Tierra cuando adoptaba la forma de doncella, se la asociaba con la fertilidad de las tierras, con la abundancia, la agricultura y el cultivo, por lo que se hacían rituales en su honor para augurar buenas cosechas. Los ríos también formaban parte del dominio de esta diosa, por lo que de esta agua también manaba su magia, que lograba hacer desaparecer la energía negativa y eliminaba obstáculos.

No solo era la diosa de la vida, sino que además tenía el maravilloso don de atraer la inspiración, el ingenio, el cambio y la trascendencia en un rol como diosa de la literatura. El Awen es el símbolo celta asociado a la inspiración artística y poética, y de hecho, los poetas del siglo XIX lo portaban para recibir la Awen de su musa, que en este caso se corresponería con Dana. También era maestra alquimista y conocía todos y cada uno de los secretos de la magia.

A pesar de todo esto, había un poder por el que destacaba, el más importante y poderoso de todos: el poder de dar y crear vida. Nos recordaba así que todos los seres vivos de este mundo estamos conectados por algo superior, una Fuente Divina a través de la cual fluye la sabiduría universal. Nos pone en sintonía con la sabiduría a través de la integridad de nuestro ser, siempre encaminada a ayudar a que se cumplan los buenos propósitos, los sueños que albergamos en lo más profundo de nuestro corazón.

Dentro de este poder como diosa de los sueños, se encargaba de que se hicieran realidad, recordándonos en nuestros momentos más bajos que somos capaces de eso y mucho más. Por ello, era especialmente poderosa cuando tenían amuletos de ella aquellas personas con la autoestima baja y con una visión de la vida limitada por sus bajas aspiraciones, eliminándolas por completo y dándoles el impulso que necesitaban para luchar por sus sueños, por imposibles que pareciesen.

Deidad de la sabiduría
Se recurre a la diosa celta Danu para encontrar la fuerza necesaria para luchar por tus sueños.

Por todo ello es fácil pensar en la diosa celta Dana como una guía y protectora para aquellos que buscan las verdades más elevadas, vigilando sus sueños y aspiraciones y dándonos las fuerzas necesarias para tener éxito y luchar contra la pereza. Sin embargo, nosotros somos los amos y señores de nuestro propio destino, y por ello nuestra función es intentar actuar de forma que nuestro espíritu se alinee con una verdad racional y autónoma para que Dana pueda ayudarnos a continuar nuestro camino.

El símbolo y los rituales de Dana

Su símbolo es el triskel debido a su triple identidad y su labor como Gran Diosa, ya que a ella era a quien se dirigían los druidas, los únicos capaces de portar el triskel y utilizarlo con fines mágicos, y por ello es representada habitualmente portando algún objeto con dicho símbolo grabado.

Para conseguir los favores de la diosa de la vida Dana es se necesitan los siguientes materiales: un velón dorado, sal amarilla, una calcita amarilla, carboncillo, una concha, incienso de oro y pequeño pergamino. Una vez se tiene todo lo necesario, ya se puede proceder con el ritual, que ha de realizarse un domingo, el día del Sol y de la Diosa Dana. En primer lugar, pondremos una vela dorada rodeada de sal amarilla. La colocación de la piedra es muy determinada, ha de estar sobre la sal, formando parte de círculo. Ni dentro, ni fuera. Esta colocación hace que reciba la fuerza de la vela del sol la protección de la sal y no pierda la conexión con el exterior y se desconecte de su función. Debajo de la vela hay que poner un pergamino con la petición. Y la concha con el carboncillo encendido. Se prende la vela y se visualiza lo que quieres conseguir como si ya lo hubieras conseguido.

Relación de Danu o Anu con otras mitologías

La mitología celta tiene la particularidad de tener un único principio femenino divino. Briga se considera la última descendiente de Dana, la gran diosa madre, que podría ser una equivalente de la diosa griega Gea, tal y como dice Joseph Campbell en su libro “Las máscaras de dios”. Brigid, es transformada esquemáticamente como la madre, esposa, hermana e hija de los otros dioses. Este renacimiento de Dana en Brigit tiene paralelismos con el de Démeter, que renace en Perséfone o como tantos otros dioses resurgen actualizados en la forma de sus hijos. Como diosa benéfica es mencionada en el Glosario de Cormac como equivalente a Buann-Ann, que se podría traducir como “buena madre”. Sin embargo, tiene también cabida en significados menos bondadosos como cuando es identificada con Anu, la “nutridora de dioses”. Esa identificación se encuentra en el Lebor Gabála Érenn:

«Ernmass tenía otras tres hijas, Badb Chatha y Macha y Mórrígan, cuyo otro nombre era Anu»

(Lebor Gabála Érenn, 64)

La diosa Anu o Ana es la forma de doncella de la diosa Dana, siendo esta ultima la forma de la madre y Badb la de anciana. Por ello, Ana corresponde con la diosa de la fertilidad, la abundancia y la prosperidad, y uno de sus símbolos es la Luna creciente.

Figura de la diosa de la sabiduría
Su origen es tan antiguo que está presente en muchas culturas y religiones bajo otros nombres.

En la mitología hinduista, Danu es una diosa arcaica no muy conocida pero que se menciona en el Rig-Veda como madre de los danavás y de la serpiente-dragón Vritrá. En el Rig-Veda el nombre de la diosa Danu significa “corriente” y “las aguas del cielo”. Por esa razón ha dado nombre a varios de los más importantes ríos de Europa, como el Danubio (que proviene del latín Danuvius, del húngaro Duna y del alemán Donau), el Don, el Dnieper y otros. En la antiquísima civilización caldea llamaron Ana al espíritu que regía el cielo y que, junto con Ea (espíritu de la Tierra) y Mulge (espíritu del Abismo), formaba la triada de las grandes divinidades que gobernaban las tres regiones del universo. Las tablillas de arcilla de escritura sumeria, datadas en el año 3300 a.C. se encontraron en Uruk, donde los caldeos adoraban a la Diosa Ana, Anna, Eana o Eanna en su santuario Eanna “Casa del cielo”. Algunos estudiosos la asocian a diosas con nombre parecidos como Anna Purna del sanscrito (diosa de las cosechas), con una diosa pelasga llamada Ana, hermana de Belo y que los romanos llamaron Anna Perenna, y otros la asocian con la Danae griega y con las primeras invasiones indoeuropeas a Grecia.

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