Mitología celta

El origen de la mitología celta e irlandesa proviene de una guerra entre dos razas de seres superiores que han sido considerados como dioses celtas. Por un lado, estaban los Tuatha Dé Danann, que literalmente significa “las tribus de la Diosa Dana” (o Danu, o incluso también Brigit) y que forman lo que se conoce como los grandes dioses del panteón irlandés. Por el otro lado estaban los Fomoré, pueblo misterioso y temible que aparece constantemente en la tradición irlandesa descrito como si estuviese formado por gigantes que vivían en las islas de alrededor de Irlanda y que continuamente amenazaban con invadirla.  Los Tuatha Dé Dannan simbolizaban para los celtas funciones de la sociedad humana tales como la realeza, las artes y la guerra, mientras que los Fomoré representaban la naturaleza salvaje y despiadada y las fuerzas oscuras, siempre dispuestas a llevar a la perdición a los humanos y a los dioses bondadosos.

Los dioses celtas han constituido gran parte de la identidad sociocultural y religiosa de la comunidad que se estableció en gran parte de Europa central y occidental, llegando hasta ciertas partes de España como Galicia y Asturias. Todas estas culturas tenían en común el lenguaje y gran parte de sus tradiciones debido a que provenían de una misma cultura que se fue expandiendo desde el centro de Europa. Así pues, es durante la Edad de Hierro cuando surge la conocida mitología celta, que crea una serie de deidades y criaturas mitológicas que, si bien no son exactamente las mismas en las diferentes zonas analizadas, si que tienen nombres o funciones muy similares. A todo esto, hay que sumarle la íntima relación de los celtas con los Galos, los romanos, los griegos y los celtíberos, con los que estuvieron en contacto continuamente (ya sea por guerras entre ellos o por relaciones comerciales pacíficas), lo que resultó en que todas estas comunidades paganas se influenciasen entre sí para acabar entremezclándose para formar culturas con una gran carga mágica y cuyo énfasis principal se hace sobre la Madre Naturaleza. Esto se puede corroborar estudiando el caso del dios celta Lugh, cuya adoración se ha extendido en todas las partes del mundo celta.

Como hemos dicho, dependiendo de la tribu celta que se estudie se pueden encontrar diferentes dioses celtas ligados a ellos a los que rendían tributo (que a menudo resultaban ser los mismos dioses con diferentes nombres) y, por ello, para clasificarlos se diferencia entre:

  • Dioses celtas continentales: Categoría en la que se meten todos los dioses del noroeste europeo que más influencia y alcance tuvieron.
  • Dioses celtas irlandeses: Aquí se encuentran los dioses celtas creados por los habitantes de Irlanda, una comunidad que, al encontrarse aislados del resto del continente por el mar, desarrolló las mayores diferencias en cuanto a dioses y símbolos celtas se refiere.

El Panteón Celta

Si se suman el conjunto de divinidades celtas de todas las diferentes culturas paganas, suman más de trescientos dioses. Estas deidades celtas se alojan en lo que se llama el Panteón Celta, el lugar de descanso de los dioses de la mística Irlanda según la mitología celta. Dentro del Panteón Celta, se encontraban los Tuatha Dé Danann, los dioses celtas más poderosos e importantes.

Debido a que los dioses celtas son duales, es habitual encontrarse en más de una ocasión con una versión femenina y otra masculina de un mismo dios, así como tres facetas o formas de manifestarse cuando se habla de diosas celtas (esto se debe a la triple dimensión femenina de la cultura celta). Además, es importante tener en cuenta que, al ser una mitología cuya principal fuente de inspiración es la naturaleza, sus pilares fundamentales son los cuatro elementos: fuego, agua, tierra y aire, que están íntimamente relacionados con diferentes divinidades y sus formas de actuar.

Dioses celtas

A continuación, se muestra una lista de los dioses y diosas celtas más importantes de la mitología celta y los símbolos celtas que representan.

  • Dagda es el dios celta de la vida y de la muerte y el jefe de los Tuatha Dé Danann. Se trata del primer druida que ha existido y, por ello, es sumamente venerado por todos sus sucesores. Dominaba los elementos, la magia y la música, y era un guerrero tan bravo que le temían hasta los mismísimos dioses. Leer más.
  • Dana (o Danu) es considerada la madre de los dioses, es decir, ella es la diosa primigenia que da a luz a los Tuatha Dé Dannan y a ella se debe su nombre. Por ello, es la diosa de la vida y se encuentra relacionada con diosas de casi todas las culturas: Venus, Gaia, Pachamana… Leer más.
  • Morrigan es la diosa de la guerra, de la sexualidad y de la fertilidad, también conocida como “La Reina Fantasma”. Es capaz de cambiar de forma a la de una doncella joven, a una madre o a una anciana, y cuando aparecía en batalla adoptaba la forma de un cuervo. Se trata de la manifestación de los extremos de la vida y la muerte, el deseo sexual y la ira, y disfruta creando el caos y el pánico, alentando a los guerreros valerosos a matar despiadadamente y aterrorizando a los miedosos. Sin embargo, que su nombre esté ligado con la muerte no significa que no sea adorada, pues para los celtas la muerte no es más que el paso previo al renacimiento, una nueva vida. Leer más.
  • Cernunnos es el dios celta que encarna al espíritu animal macho, y es representado con cuernos ce ciervo. Esta muy relacionado con la fertilidad y es símbolo de abundancia y prosperidad. La naturaleza de esta deidad es terrenal, simbolizado a través de su dominio de los animales y manifiesta la fuerza, el poder, la lujuria y la virilidad. Una de las formas más habituales de representarlo era mayor, con cuernos de ciervo, un torque rodeando su cuello y acompañado por una serpiente con cabeza de carnero.
  • Belenus es el dios del Sol, de la Luz y del fuego, de la misma forma que el dios griego Apolo y está muy relacionado con los druidas. Es venerado en el festival celta de Beltane, en el cual se pasaba ganado por fogatas para que se purifiquen y así sean mucho más fértiles. Sus poderes están relacionados con la curación y de la regeneración.
  • Lugh Lámhfada es hijo de Cian de los Tuatha Dé Danann y de Ethlinn de los Fomorianos, por lo que su historia mezcla ambas razas de habitantes de la antigua Irlanda. Es conocido como “el que brilla”, y su nombre (Lugh Lámhfada) significa, literalmente, “Lugh el del Brazo Largo”, por lo que es una deidad solar que se considera maestro de todos los oficios. En su honor se celebra el festival celta de Lughnasadh, cuando se realiza la primera cosecha (el primero de agosto) y, además, es padre del famoso héroe celta Cú Chulainn.
  • Ogmios es el dios celta que representa la elocuencia personificada, pues su poder es el de atraer a los fieles mediante su magia. Por ello, siempre que se le representa se encuentra tirando de una gran cantidad de hombres atados por las orejas con una cadena de oro que va a parar a la lengua del dios. Es en nombre de Ogmios que se realizan las bendiciones para los amigos y familiares y las maldiciones en contra de los enemigos. Fue un gran guerrero e inventó el Ogam, una serie de símbolos mágicos de una fuerza tan grande que pueden paralizar al adversario completamente. Habitualmente se representaba vestido con una piel de león, una maza, un arco y carcaj.
  • Taranis es el dios celta del trueno, la luz y el cielo, así como de la rueda cósmica que da lugar al interminable flujo de días y noches y del infinito. Su mera presencia representaba el ruido, la destrucción y el colosal poder de las tormentas, capaces de inundar terrenos, hundir barcos y crear incendios. Así pues, se trata de un dios guerrero y protector de la tribu celta que habitualmente era representado como un hombre con barba  (a pie o a caballo) portando en una mano un rayo o una rueda. Tiene semejanzas con otros dioses como Thor, de la mitología nórdica, o Júpiter, de la mitología romana. Junto con Esus, el dios de los árboles, y Teutates, el dios guerrero, formaba parte de la triada llamada “dioses de la noche”. Para calmarlo, los druidas le dedicaban sacrificios y a él se le atribuye la capacidad de “hacer caer el cielo sobre sus cabezas”.
  • Teutates (o Tutatis) es el dios celta de la guerra, la productividad, la constructividad y la riqueza. También se le conoce por los nombres de Albiorix (“rey del mundo”) y Caturix (“rey de la batalla”). Se asocia con la deidad Marte, el dios de la guerra romano. Se trata de la deidad masculina de la unidad y armonía de la tribu, y fue el antecesor de los hombres, su legislador, guardián y defensor. Además, formaba parte de los “Dioses de la noche” junto a Esus (“dios de los árboles”) y Taranis (“dios del trueno).
  • Fand es la diosa celta que posee las llaves para el reino eterno del alma, en cuyo corte se encuentra el calderón de la Plenitud y en su puerta se encuentra el imponente Árbol de la Vida, resplandecientes como el oro (el metal de los dioses), que resuena con melodiosas armonías. Es representada como un ave que se lanza hacia las aguas, que simbolizan el inconsciente. Para llegar a su reino es necesario cruzar las aguas donde habitan los Maestros de la Música. Este reino no es una simple ilusión, y su significado es distinto para cada persona, pues representa lo anhelado por lo más profundo de nuestra alma: el deseo de la unión con el otro mundo, con la fuente divina y la experiencia de la eternidad. Fand también es llamada “La Lágrima del Fuego del Ojo”, es la esposa de Manannán y ella es quien seduce a Cú Chulainn hacia el mundo de las hadas. Es la diosa capaz de entender los sufrimientos por amor, las pasiones y tiene el poder de servirnos de guía en los amores perdidos.
  • Ainé es la diosa celta del amor y la pasión. Según la leyenda, fue secuestrada y violada por el rey de Munster Aillill Ollum, al que más tarde ella misma lograría destruir gracias a su dominio de las artes mágicas. Luego, se enamoró de Fitzgerald, con quien tuvo descendencia.
  • Angus es el dios celta del amor, pues su canto lograba que las parejas se enamorasen. Es hijo del poderoso Dagda y de Boann, y era representado con cuatro pájaros revoloteando encima de su cabeza, que simbolizan sus besos. La historia cuenta que se enamoró locamente de una bellísima doncella que se le apareció en sueños. Sin embargo, por más que la buscase a lo largo y ancho de la región, era incapaz de encontrarla. Por suerte, su ayudante Bov el Rojo le dijo un día que creía haber visto a una joven preciosa paseando cerca de un lago llamado Boca del Dragón. Allí se encontró con quinientas doncellas paseando cerca del lago unidas por parejas con una cadena de oro, y tras preguntarles descubrió que la doncella se llamaba Caer y que tenía el don de convertirse en cisne, pero cuando logró sacar el valor suficiente para llamarla por su nombre, ella se transformó en un hermoso cisne que se metió en el lago. Angus corrió al lago y se lanzó tras ella en un arrebato de pasión y, tras ello, ella lo aceptó y comenzó su amor, y como muestra de ello comenzaron a cantar juntos, y todos aquellos que disfrutaron de esa música celestial durmieron tres días y tres noches seguidas.
  • Boann es la diosa del agua por la que el rio Boyne recibe su nombre y la madre de Angus Mac Og. Debido a su relación con el dios Dagda, que era símbolo del renacimiento y de la vida, tras su muerte volvió a nacer un 1 de noviembre, el día de después de la festividad de Samhain. Se trata de una diosa que simboliza la fecundidad y la fertilidad, y descansa apaciblemente hasta que su pueblo la llame de nuevo.
  • Bridgit es la diosa patrona de las matronas, las embarazadas y los pozos de agua, que simbolizan reservas de vida. Es la hija de Dagda (el dios de la vida) y su historia se volvió tan popular en el mundo celta occidental que, cuando los cristianos llegaron a Irlanda, adoptaron las costumbres e historias de esta diosa y la convirtieron en “Santa Bígida”, apropiándose así de su culto.
  • Sucellus es el dios celta de la agricultura, las bebidas alcohólicas, los bosques y la medicina, y se le atribuye el poder de creador omnipotente en algunos pueblos celtas como Arvernos y Boyos. Junto a su esposa Nantosuelta representan el buen desarrollo de las cosechas, la prosperidad y el mundo doméstico. Uno de los mayores temores de los druidas era pensar que Sucellus un día podía dejar de hacer su trabajo, por lo que el mundo entero colapsaría dejando las tierras infértiles y haciendo que el cielo se caiga en pedazos. Es representado como un hombre corpulento y fuerte que porta un martillo de mango largo y un barril de cerveza en la mano, y se dice que con el martillo golpea la tierra para que las semillas puedan germinar en primavera.