El mágico mundo de los celtas

Con esta web pretendemos recolectar y ofrecer toda la información necesaria para entender todo sobre la cultura celta, desde el significado de los símbolos celtas y su forma de vida hasta todo lo relacionado con su mitología: dioses celtas, héroes famosos, criaturas y seres fantásticos, etc. Principalmente vamos a hablar de su historia, su cultura y los significados y usos de sus símbolos más representativos, pero también encontrarás información sobre sus orígenes, su mitología, su música, etc.

Símbolos celtas

Los símbolos celtas y su significado se encuentran estrechamente ligados a todo lo relacionado con la naturaleza y los fenómenos cósmicos. Estos símbolos han trascendido culturas y religiones de todo tipo a lo largo del tiempo, aunque muchos de ellos no son creación directa de los celtas, sino que se han descubierto en yacimientos datados en fechas mucho anteriores a la existencia de esta cultura como los encontrados en las cavernas del Paleolítico. Puede que sea precisamente eso lo que hace tan valiosa y atrayente toda su simbología, pues se trata de significados tan antiguos que es imposible datar con precisión su origen, y tan solo podemos tratar de imaginar por medio de las huellas que han dejado.

Mitología celta

Gran parte de la mitología celta se desarrolló durante la época prehistórica, es decir, antes de la invención de la escritura, por lo que se dispone de escasas fuentes escritas que describan sus costumbres y tradiciones. Por ello, tan solo gracias a los escritos de autores griegos y romanos que se interesaron por sus vidas y por entender su manera de ver el mundo (generalmente para hacer mala propaganda o incluso burlarse de este) hemos podido reconstruir de manera consistente algunos de los hábitos y tradiciones que se llevaban a cabo en esta intrigante cultura, así como los significados de sus signos y rituales que realizaban para adorar a sus dioses.

El origen de la mitología celta e irlandesa proviene de una guerra entre dos razas de seres superiores que han sido considerados como dioses celtas. Por un lado estaban los Tuatha Dé Danann, que literalmente significa “las tribus de la Diosa Dana” (o Danu, o incluso también Brigit) y que forman lo que se conoce como los grandes dioses del panteón irlandés. Por el otro lado estaban los Fomoré, pueblo misterioso y temible que aparece constantemente en la tradición irlandesa descrito como si estuviese formado por gigantes que vivían en las islas de alrededor de Irlanda y que continuamente amenazaban con invadirla.  Los Tuatha Dé Dannan simbolizaban para los celtas funciones de la sociedad humana tales como la realeza, las artes y la guerra, mientras que los Fomoré representaban la naturaleza salvaje y despiadada y las fuerzas oscuras, siempre dispuestas a llevar a la perdición a los humanos y a los dioses bondadosos.

Dioses celtas

A continuación mostramos una lista de los dioses y diosas celtas más importantes de la mitología celta y los símbolos celtas que representan. Si quieres saber más sobre la mitología celta y sus dioses dale click a sus imágenes.

¿Quiénes fueron los celtas? ¿Por qué se caracterizaba la cultura celta?

Los celtas son un conjunto de pueblos y sociedades tribales que habitaron en Europa y compartieron una cultura durante la primera Edad de Hierro (1200-1400 a.C.) entorno a los Alpes (el llamado periodo Hallstatt) y, más tarde, en el periodo de La Tène (en la Edad de hierro tardía). El denominador común de estos pueblos aparentemente inconexos fue su lenguaje, pues todas provienen del idioma protocéltico, el primero de los idiomas indoeuropeos en expandirse territorialmente, constituyendo el punto de origen de la cultura celta. Además, fue un lenguaje fundamentalmente oral que no tenía una lengua escrita como tal, sino que lo único que plasmaban eran los diferentes símbolos celtas cuando querían darle un significado especial a algo o realizar un ritual.

Las seis principales lenguas celtas de las que quedan influencias lingüísticas actualmente son el bretón, el córnico, el gaélico escocés, el galés, el irlandés y el manés, aunque se cree que pudieron haber existido muchas más que ahora se encuentran extintas. Otra de las características fundamentales de los pueblos celtas es que eran pueblos guerreros, por lo que era habitual que se enfrentasen entre sí. Esto hizo que la civilización celta nunca pudiera formar una unidad política centralizada y, por ello, cada pueblo tenía su propio líder y su forma de organización interna.

¿Dónde vivieron los celtas?

La distribución geográfica de los celtas está muy relacionada con las principales lenguas que hablaban, y los principales pueblos eran los celtas de Galia, los del norte de Italia, Alemania y Bohemia, los celtíberos de Iberia, los gálatas de Anatolia, los helvecios y los celtas insulares como los britanos.

Aunque se distribuyeron por prácticamente toda Europa durante varios siglos, alcanzando su mayor expansión en el siglo III a.C., es posible identificar determinadas zonas europeas como sus territorios más estables (y en los que más muestras de restos de la cultura celta se encuentran), entre los que estaban Irlanda, Gales, Escocia y gran parte de Inglaterra. Asimismo, también se encontraban asentamientos en Francia, Bélgica, Holanda, parte de Alemania, Suiza, el norte de Italia y gran parte de la península ibérica.

donde vivieron los celtas
Mapa de la civilización celta

Los principales pueblos celtas

  • Celtíberos: El territorio peninsular en el que se asentaron los primeros celtas estaba habitado por pueblos íberos, y se cree que entre ambos se produjo una especie de alianza o fusión que perduró hasta la romanización de Hispania (siglo II a.C. a siglo I).
  • Galos: Fueron los pueblos que habitaron lo que actualmente correspondería con Francia, Bélgica, el oeste de Suiza y las zonas de Holanda y Alemania al oeste del Rin. Los griegos los llamaron celtas, mientras que los romanos los denominaron galos y, a su gran región, la Galia.
  • Helvecios: Se trataba de una confederación de tribus celtas que vivían en la zona entre el alto Rin, el Jura Suizo, el lago de Ginebra y los Alpes. Al encontrarse bajo la presión de las tribus germánicas en su tierra natal, los helvecios cruzaron la Galia y buscaron la nueva patria al norte del rio Garona.
  • Britanos: Son los pueblos indígenas que habitaron la isla de Gran Bretaña, los cuales podían ser descritos como celtas insulares antes de que su lengua y cultura fuese reemplazada por las de los invasores anglosajones. Gran Bretaña y la Bretaña continental estuvieron habitadas por celtas britanos, mientras que los habitantes de Irlanda, la Isla de Man y Dalriada eran escotos o celtas gaélicos.

Sociedad y cultura celta

Cultura celta ganadería
El pueblo celta tradicionalmente vivía del pastoreo y de actividades agrícolas.

La principal actividad de estos pueblos era la ganadería, pero también eran excelentes orfebres y artesanos, por lo que establecieron numerosas relaciones comerciales con los reinos de Tartessos, con los fenicios, con los griegos y los cartagineses. Los celtas les proporcionaban pieles, cerámicas y piezas de orfebrería de calidad excepcional a cambio de manufacturas como telas, seda, porcelanas y vino.

La unidad social por excelencia de la cultura celta era la tribu, y cada una estructuraba su sociedad de manera jerarquizada. Su estructura social estaba dividida en clases claramente diferenciadas: los druidas o sacerdotes, los guerreros y los hombres libres o trabajadores.

  • Druidas: se trataba de sacerdotes que, además, eran consejeros del Estado debido a que sus conocimientos abarcaban un amplio abanico de temáticas y ciencias y, por ello, estaban totalmente ligados a la nobleza celta. El término druida hace referencia a una de las castas sacerdotales celtas que existían. La categoría más baja eran los estudiantes o “amdaurs”, reconocidos por sus túnicas amarillas. La siguiente categoría eran los “vates”, que eran los encargados de compilar las tradiciones, mitos, conocimientos y creencias para luego transmitirlas al pueblo, y se distinguían por vestir el rojo. En una etapa más avanzada y tras una ceremonia de iniciación, podían acceder al nivel de los bardos, que usaban el color azul y eran los encargados de amenizar las fiestas y celebraciones recitando las proezas de los guerreros y cantando alabanzas a los dioses. Por último, en el rango más alto de la cultura celta se encontraban los druidas, quienes vestían túnicas blancas. Se encargaban de tareas como realizar los sacrificios, rituales y funerales, conociendo los misterios de los símbolos celtas para usarlos en beneficio de la tribu y eran tratados como jefes supremos. Tal era el respeto que se les tenía que no necesitaban usar armas para recorrer territorios que no perteneciesen a su clan.
  • Guerreros: estos se caracterizaban por sus largas cabelleras con trenzas, bigotes abultados y pequeñas barbas. Eran diestros jinetes temidos por las fuerzas enemigas. Resultaban brutales en combate y los más bravos de ellos recibían, como premio, las porciones más abundantes de carne en los banquetes de celebración. Esta capacidad guerrera era alimentada por los druidas, quienes en sus funciones sacerdotales realizaban sacrificios humanos para doblegar la moral guerrera de los enemigos.
  • Hombres libres: se trataba de personas que, a pesar de no gozar de muchos privilegios, llevaban una vida tranquila. Los oficios que habitualmente desempeñaban eran los relacionados con el mundo de la ganadería, la agricultura, la artesanía y la metalurgia. Las armas era un aspecto fundamental del mundo celta, pues simbolizaba para ellos la libertad.

Las mujeres celtas disfrutaban de un trato de igualdad con los hombres. Además de realizar las tareas del hogar, participaban en la educación y las armas, pudiendo incluso ostentar el mando en las batallas. Las solteras menospreciaban la virginidad, escogían múltiples amantes y podían rehusar cualquier intento de cortejo. Las esposas no estaban sometidas a sus maridos, tenían derecho a la propiedad y eran compensadas en caso de separación legal. Las madres eran consideradas como diosas protectoras. Tal era la bravura de las mujeres de la cultura celta que Tácito, un historiador romano, las describió como “desgreñadas mujeres de negro ropaje, cual furias blandiendo antorchas”. La existencia de importantes líderes femeninos, como la reina Boudicca de la tribu iceni (los más temidos adversarios por los romanos en Gran Bretaña) demuestra que era posible que las mujeres ocuparan cargos muy importantes.

¿Cómo vivían los celtas?

Símbolos celtas
Opidda celta en Galicia.

Se organizaban socialmente en fortalezas amuralladas llamadas “oppidas”, que además solían establecerse bajo el amparo de protecciones naturales como bosques, montañas y cursos de agua. Una “oppida” hace referencia a un lugar elevado cuyas defensas naturales se han reforzado gracias a la intervención del hombre, y son una de las principales manifestaciones del desarrollo de la civilización celta de mediados del siglo V a.C. Estos asentamientos permanentes se sostenían mediante la producción agrícola y ganadera, así como la minera, la metalúrgica, la artesana y una creciente tradición mercantil.

Era común que, al mismo tiempo, construyesen sus aldeas entorno a un gran árbol, generalmente un roble. Esto se debía fundamentalmente a que consideraban que los robles eran árboles sagrados y por ello realizaban la mayor parte de las celebraciones a su alrededor, ya fueran bodas, festividades o incluso rituales fúnebres. De hecho, uno de los símbolos celtas que más ha calado en la historia es el árbol de la vida, que para ellos representaba todo el ciclo de la vida y una conexión tanto con las divinidades como con el mundo de los muertos.

La vida cotidiana tenía lugar mayormente dentro de los límites de sus castros, agrupamientos de viviendas que conformaban su unidad social y económica básica de la cultura celta. Estos se caracterizaban por carecer de organización urbanística y por las formas cilíndricas de las viviendas. De hecho, solo comenzaron a construirse formas cuadradas cuando la influencia de la cultura romana comenzó a hacer mella. Los castros contenían una gran cantidad de casas que, normalmente, pertenecían a núcleos familiares independientes, así como otro tipo de construcciones como silos y almacenes donde depositaban los excedentes agrícolas. Las viviendas celtas eran totalmente independientes, sin compartir absolutamente nada de sus cimientos con las construcciones colindantes. El techo era hecho con ramas y barro, que estaban soportadas sobre un esqueleto de maderas. Habitualmente se dibujaban símbolos celtas en las paredes de las casas para augurar la protección y prosperidad de estas.

Castro celta en galicia
Típico castro celta en Cidá de Borneiro, Galicia.

Vestimenta y atuendos de guerra celtas

Tal y como en la mayoría de las sociedades antiguas y modernas, la vestimenta iba según la clase social a la que perteneciesen. Sin embargo, como era una sociedad fundamentalmente bélica, destacan por sus atuendos para la guerra. Era común llevar el pelo largo, barba y, entre la aristocracia, largos bigotes. Cuando no llevaban casco en el campo de batalla, los guerreros se peinaban los pelos de punta para dar una mayor impresión de fiereza.

Además, se vestían con formas extravagantes y de gran calidad. Los mantos o saga eran una de sus prendas habituales. Se fabricaban con lana y con decoraciones de cuadros normalmente. Usaban broches de hierro o bronce para sujetar los mantos al hombro y uno de los objetos más típicos de orfebrería celta era el torque, un regalo entre guerreros para protegerse de los espíritus que consistía en collares de oro, plata u otros metales bastante pesados que ostentaban en batalla. Estos torques solían llevar grabados símbolos celtas de protección como trísqueles y, en sus extremos, los adornaban con motivos animales. Creían que los torques tenían cualidades mágicas y, a veces, iban al combate desnudos, armas en mano, exhibiendo únicamente sus collares. El resto de ropajes de guerra lo constituían el escudo oval, la espada con variados estilos de empuñadura, el casco, las túnicas cortas y el cinturón.

Las ropas no guerreras se confeccionaban con lanas o hilo de colores que iban desde el rojizo, pasando por amarillos y azules, hasta doradas y con bordados, colores que llevaban algunos nobles. El atuendo femenino consistía en túnicas largas del estilo al peplum romano sujetas con un cinturón, con un manto o sagum sobre los hombros. El peplum consiste, fundamentalmente, en dos piezas rectangulares unidas en un extremo y sujetas por encima de los hombros con dos fíbulas. De la misma forma que los hombres, las mujeres llevan todo tipo de joyería, combinando broches o fíbulas con collares, brazaletes, pulseras de tobillo, torques y peines. Estas se dejaban el pelo largo y suelto o sujeto con agujas en moños. Las nobles cuidaban mucho su aspecto e incluso solían ir maquilladas, de manera que la piel pareciese pálida para demostrar que no trabajaban al sol. Labios y mejillas eran enrojecidos con el jugo de bayas y se aplicaba color a los párpados.

El arte celta

Su producción artística y su orfebrería reflejaba notablemente las características de la sociedad celta, que ofrecía especial atención a las pautas de diferenciación de clases. En una sociedad tan jerarquizada como la suya, las joyas cumplieron un rol primordial debido a que ciertas joyas solo podían ser utilizadas por las más altas clases, como los torques, collares hechos con metales valiosos y a los que atribuían poderes divinos que solo podían llevar los guerreros y las clases dirigentes. En sus extremos se encontraban decorados con alguna figura representativa como la cabeza de algún animal o diferentes terminados artísticos propios de la cultura celta. Entre las clases populares era habitual la fíbula, un broche que servía para sujetar sus prendas y que también estaban decoradas. Además, según las incrustaciones en pedrería que llevase, señalaban la pertenencia social y oficio de su portador.

Cruz cristiana celta
Las cruces cristianas irlandesas tenían grabados con nudos celtas.

Sin embargo, no solo se limitaba el uso de determinados abalorios según tu clase social, sino que tampoco eran libres de portar los símbolos celtas que deseasen. Por ejemplo, el triskel era un símbolo celta sagrado que solo los druidas podían llevar encima.

Generalmente, el arte celta se refiere al arte pagano tardío y cristiano temprano de las islas británicas, y su mayor exponente son las piedras pictas escocesas, sus cruces celtas y las piezas de orfebrería y bisutería, que adornaban con motivos dotados de un profundo simbolismo. A pesar de ser un exponente de la religión cristiana, los famosos manuscritos ilustrados altomedievales como el Libro de Kells o los Evangelios de Lindisfarne están ricamente adornados con elementos estéticos propios del arte celta insular, así como gran cantidad de símbolos celtas.

Principales características del arte celta

El arte celta insular tenía las siguientes características:

  • Abstracción geométrica: se desmaterializa el arte para dar lugar a figuras que tan solo respetan las líneas esenciales para dibujarla o, incluso, prescindiendo de ella para sustituirla por espirales, entrelazados, etc.
  • Zoomorfismo: los animales eran un motivo habitual en la decoración celta, ya sean reales o de carácter fantástico. La razón de esto puede hallarse en el carácter totémico de su cultura.
  • Horror vacui: el llamado horror al vacío acuñado por los romanos, pues su arte se caracteriza por no encontrar prácticamente ningún punto vacío, rellenando siempre sus obras con diferentes lazos, espirales y símbolos.
  • Predominancia de lo ornamental sobre el contenido: el artista, a pesar de situar en el centro una obra o figura en concreto, siempre se recreará y dará mayor importancia a los elementos ornamentales secundarios, pues son los que dotarán de significado a la escena representada.

En resumen, el arte céltico se caracteriza por su profundo y amplio simbolismo y por su gusto por la geometría, pudiendo producir una sensación de caos ordenado. A pesar de que el simbolismo de ciertas formas y su significado podía variar ligeramente entre las diferentes regiones, existe una serie de símbolos celtas que constituyeron los ejes de la iconografía, de la mitología y de la cultura celta.